¿Y qué pasó al final con la ley de fraccionamiento, puntualmente con las cuotas de la merluza común?
Como siempre, los perjudicados fueron los más pobres. «Nos pegaron una puñalada por la espalda», dicen los pescadores artesanales en torno a la Ley de Fraccionamiento.
Sigue la polémica sobre la cuota de distribución de la merluza común aprobada por la comisión mixta. Los dardos de los dirigentes pesqueros apuntan al presidente de la instancia legislativa, Fidel Espinoza, y al ministro de Economía, Nicolás Grau, pues el pasado 4 de junio, la Comisión Mixta de Pesca resolvió la distribución de la merluza común dejando el 45% para la pesca artesanal y un 55% para la industrial.
Este proyecto no ha estado exento de polémica, una de las mayores controversias que surgió durante su discusión tuvo que ver con un dato desactualizado que fue entregado en la comisión mixta el 7 de mayo por el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Julio Salas.
En la instancia, Salas afirmó que la industria extrae el 61% del total de la cuota asignada de la merluza, cuando en realidad la cifra es del 93%, según los registros oficiales de Sernapesca.
El error de Salas fue reconocido por el propio ministro de Economía una semana después de que la instancia legislativa aprobara una distribución de la merluza común de un 52% para la pesca artesanal y 48% industrial.
A raíz de este error, la comisión decidió reabrir el debate, dejando la distribución en un 55% para la pesca industrial y un 45% para la artesanal, generando el malestar de los pescadores.
Pedro Tognio Ramos, presidente del Sindicato de Trabajadores Independientes Pescadores Artesanales de Caleta Portales, criticó el error del subsecretario Salas por provocar que la discusión se reabriera. Además, lanzó sus dados al ministro de Economía y al senador Fidel Espinoza: “Nos llamó Espinoza, presidente de la comisión mixta, a una reunión a las diez de la mañana, en la cual se comprometió que empujáramos y quedáramos 50-50 (en la distribución de la merluza común), que sería más factible y evitaría ir al Senado nuevamente. Lo hablamos con todos los pescadores artesanales y aprobamos ese porcentaje. Pero lo encontramos con la sorpresa de que nos pegaron una puñalada por la espalda él y el ministro de Economía“.
En esa línea, el dirigente pesquero aseguró que los parlamentarios “votaron en contra nosotros, en contra de la pesca artesanal, favoreciendo nuevamente a la Ley Longueira que hemos tenido antes, que tenía que haber sido justo cincuenta y cincuenta. Ellos hablaron de despidos de gente y los despidos de nosotros, de la gente que ha quedado cesante. Tenemos muchos jóvenes pescadores, jóvenes, que están recién iniciándose como familia”.
En su tramitación el proyecto de ley sufrió significativos cambios en perjuicio del sector artesanal, pues ganaron el 70% de la merluza común en la Cámara de Diputados; luego en la comisión mixta se bajó a un 52%; luego se acordó mitad y mitad, para finalmente terminar con un 45% para la pesca artesanal y un 55% para la industria. Menos mal no siguieron, sino se quedan sin nada.

