
La Delegación Presidencial de Chiloé justificó como un trato de buena crianza el estatus de autoridad que dio a un funcionario pagado por el poder legislativo y que trabaja para uno de los diputados del distrito, aunque negó que le diera tal estatus.
Así se lee en la respuesta a una solicitud de información realizada por La Muralla a la delegación, luego que hace unas semanas, en la ceremonia de entrega de los premios del concurso del sello bicentenario, se informara desde la delegación presidencial provincial de la asistencia de varias autoridades a la actividad, entre ellas el representante de un parlamentario del distrito.
“El hito de presentación de resultados contó con la participación del Delegado Presidencial de Chiloé, Marcelo Malagueño, el alcalde de Quinchao y presidente de la Asociación de Municipios, René Garcés, los diputados Alejandro Bernales y Héctor Ulloa, la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Ana María Santos y el representante del diputado Jaime Sáez, Armando Barría”, se indicó en el comunicado de la delegación, que fue acompañado de varias fotos, entre ellas una en la que el representante del diputado Sáez aparece con un sello en la mano, junto a otras autoridades que acudieron al acto.
Como se indicó cuando contamos de esto, llamó la atención este trato deferente -de autoridad- que recibió el representante del parlamentario, pues ni para efectos protocolares y menos legales, los diputados NO tienen representantes, pues ellos son los representantes.
En el oficio de respuesta a la consulta en la que se pidió una explicación por este trato, desde la delegación presidencial se señaló lo siguiente:
“En relación con la solicitud de información requerida, cabe expresar que, en toda actividad pública en la que esta repartición pública participa o dirige se indican en el vocativo pertinente a las personas que, o son autoridades de algún servicio o entidad pública, o quienes estos señalan como sus representantes en la respectiva actividad o ceremonia, sin que esto signifique que se le dé el referido estatus, puesto que ello efectivamente se produce si existe un decreto o acto administrativo que nombre en el cargo y función a la autoridad respectiva; la sola invocación de quien dice representar a la autoridad respectiva no lo convierte en tal. Sin embargo siempre es aconsejable que en la actividad pública pertinente, sea esta una reunión, acto o ceremonia, se señale a la persona o personas que represente o representen a la citada autoridad si ésta no asiste al acto al que ha sido invitado/a”.
En el oficio se reconoce que los representantes de los parlamentarios no son autoridades, pues no hay decreto o acto administrativo que los nombre en el cargo y función.
Más abajo, justifican este trato como modales de buena crianza, indicando que “Sin embargo, siempre es aconsejable que en la actividad pública pertinente, sea esta una reunión, acto o ceremonia, se señale a la persona o personas que represente o representen a la citada autoridad si ésta no asiste al acto al que ha sido invitado/a”.
El problema es que en la actividad mencionada no sólo se nombró a Armando Barría como representante del diputado Jaime Sáez, que no había asistido al acto, sino que posó, junto a autoridades electas y designadas, con una imagen del sello bicentenario, para las fotos que desde la delegación se enviaron a todos lados y se le puso en la lista de autoridades asistentes en el comunicado que emitió la delegación.
Eso no es sólo señalar o nombrar a la persona que “representa” a una autoridad, sino que es darle el mismo estatus que hubiese recibido la autoridad de verdad.
El oficio, aquí abajo.
OFICIO_N�_391_RESPONDE_SOLICITUD_ACCESO_INFORMACION_PUBLICA_

