Diversas actividades conmemorativas se realizaron este fin de semana en la comuna de Recoleta, en homenaje a los doce jóvenes miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que fueron asesinados entre el 15 y 16 de junio de 1987 por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), durante la “Operación Albania”, masacre conocida por su fecha como “Matanza de Corpus Christi”, según se informó desde El Siglo.
Para no olvidar
Entre el 15 y 16 de junio de 1987, doce miembros jóvenes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, cuyas edades fluctuaban entre los veinte y treinta y un años, fueron secuestrados, torturados y asesinados por agentes de la CNI en el marco de la “Operación Albania”, la cual buscaba exterminar a los principales dirigentes del FPMR.
La capacidad operativa mostrada por el Frente en el intento de tiranicidio llevado a cabo el 8 de septiembre de 1986 contra Augusto Pinochet en el Cajón del Maipo, preocupó seriamente a los aparatos represivos de la dictadura. Datos acumulados producto de la infiltración y de torturas realizadas, permitieron a la CNI conocer que la plana mayor del FPMR se reuniría en Santiago a comienzos de junio de 1987, logrando además identificar a algunos de los miembros que la integraban.
Tras ser secuestrados y torturados en cuarteles de la CNI, la madrugada del 16 de junio de 1987, siete miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez fueron llevados a un abandonado inmueble de la calle Pedro Donoso N°582-A, en Recoleta. Ellos eran: José Joaquín Valenzuela Leví (el Comandante “Ernesto”), Esther Cabrera Hinojosa, Ricardo Rivera Silva, Ricardo Silva Soto, Manuel Valencia Calderón, Elizabeth Escobar Mondaca y Patricia Quiroz Nilo. La orden dada por el director de la CNI, general Hugo Salas Wenzel, fue eliminarlos.
El mayor del Ejército, Álvaro Corbalán, ordenó al agente Iván Quiroz que eligiera cinco oficiales para que se responsabilizaran de juntar a su gente y llevar a cabo el asesinato de los siete frentistas.
Según versiones de vecinos de la case de calle Pedro Donoso, las personas que esa noche llegaron detenidas estaban descalzas, con los brazos atados atrás en la espalda, amarrados y con la vista vendada.
Sin embargo, la CNI simulo un enfrentamiento. Esa noche había cerca de un centenar de agentes, carabineros y detectives dentro y fuera de la casa. La orden para que los efectivos asignados a cada víctima percutasen sus armas se dio lanzando un ladrillo al techo, mientras el resto de los agentes disparo al aire y gritó para dar a los vecinos la idea de un enfrentamiento.
Cerca de las 05.30 horas, los siete frentistas fueron acribillados y rematados.
Tras la masacre los agentes de la CNI pusieron un arma en la mano izquierda de cada uno de los acribillados, para dar crédito a un supuesto enfrentamiento, versión que contó con la ayuda de la prensa hegemónica de la época.
Gracias a la perseverancia de los familiares y abogados de derechos humanos, se ha conocido que la “Operación Albania” fue ordenada por el propio dictador Augusto Pinochet y ejecutada por la CNI, como parte de una política de Estado para crear terror y desincentivar la lucha contra la dictadura.

