“Bajo ninguna circunstancia se debe permitir que los crímenes de los torturadores queden impunes y se deben desmantelar y transformar los sistemas que permiten la tortura”.
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas
Tortura: un crimen de lesa humanidad
La tortura se considera un crimen en el derecho internacional. Está absolutamente prohibida en todos los instrumentos internacionales y no puede justificarse en ninguna circunstancia. Esta norma forma parte del derecho internacional ampliamente aceptado. Significa que todos los países deben cumplirla, aunque no hayan firmado tratados específicos que prohíban la tortura. Su práctica sistemática y generalizada constituye un crimen contra la humanidad.
El 12 de diciembre de 1997, la Asamblea General, en su resolución 52/149, proclamó el 26 de junio Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, con vistas a la erradicación total de la tortura y a la aplicación efectiva de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (resolución 39/46), que entró en vigor el 26 de junio de 1987.
Este día sirve para pedir a todos los interesados, los Estados Miembros de las Naciones Unidas, la sociedad civil y los particulares, que se unan en apoyo de los cientos de miles de personas que en el mundo entero han sido víctimas de torturas o que todavía hoy son torturadas.
Para recuperarse de la tortura se requieren programas especializados de rápida actuación. El trabajo de los centros de rehabilitación y de las organizaciones especializadas de todo el mundo han demostrado que las víctimas pueden hacer la transición desde el horror a la curación. El Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura, administrado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra es una herramienta humanitaria única y universal que proporciona asistencia directa a las víctimas de la tortura y a sus familiares dondequiera que se produzca la tortura. El Fondo, creado en 1981 con el mandato de apoyar a las víctimas de la tortura y a sus familias, celebra este año su cuadragésimo aniversario. El Fondo canaliza contribuciones voluntarias a organizaciones de la sociedad civil que prestan servicios jurídicos, sociales, humanitarios, psicológicos y médicos. Los beneficiarios incluyen a defensores de los derechos humanos, personas privadas de libertad, niños, niñas y adolescentes, personas refugiadas y migrantes, víctimas de la desaparición forzada, pueblos indígenas, víctimas de violencia sexual y de género y personas LGBTI, entre otros. El Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura acepta donaciones.
No hay excusa para recurrir a la tortura
La tortura busca acabar con la personalidad de la víctima y niega la dignidad intrínseca del ser humano. Aunque el derecho internacional prohíbe absolutamente la tortura, esta sigue produciéndose en todo el mundo.
«Hay un aumento del uso de la tortura en todo el mundo. Está en parte correlacionado con el hecho de que (…) desde 1945 ha habido más guerras en el mundo. El Comité Internacional de la Cruz Roja afirma que actualmente hay en curso 100 conflictos armados. Lamentablemente, con los conflictos armados aumenta el uso de la tortura y otras formas de trato inhumano», afirma la Relatora Especial de la ONU sobre la tortura, Alice Jill Edwards. Aunque el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional y las fronteras se utiliza con frecuencia para justificar la tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante, el amplio impacto de la tortura a menudo se extiende más allá del acto individual, perpetuando potencialmente ciclos de violencia a través de generaciones. «Rechazo el argumento de que se trata de una coalescencia natural porque creo que las tropas disciplinadas no torturan. Creo que bastantes ejércitos de este mundo conocen las normas del derecho de guerra. Saben que la tortura está absolutamente prohibida en cualquier circunstancia. No hay excusas para la tortura».
Aunque el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional y las fronteras se emplea con frecuencia para justificar la tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante, el profundo impacto de la tortura a menudo se extiende más allá del acto individual, perpetuando potencialmente ciclos de violencia a través de generaciones.
“Rechazo el argumento de que esta es una coalescencia natural porque creo que las tropas bien disciplinadas no torturan. Considero que hay suficientes ejércitos en este mundo que dominan las normas del derecho de guerra. Saben que la tortura está absolutamente prohibida en cualquier circunstancia. No hay excusas para la tortura.”
Curación a través de la rehabilitación
Para ver cómo los servicios de rehabilitación ayudan a los supervivientes de la tortura a curarse, vea el tráiler del Fondo de las Naciones Unidas para la Tortura, con entrevistas a nuestras organizaciones beneficiarias, supervivientes y fideicomisarios.

