Casi pasa piola, pero por estos días algunos medios de comunicación, entre ellos El Desconcierto, informaron que se presentó una querella por la ayuda del Gobierno de Frei a la liberación de Pinochet en Londres.
Los antecedentes apuntan a que la administración Ruiz-Tagle había redactado de un informe para que el dictador pudiera aparentar un estado de alteración mental.
Este fin de semana se informó acerca de la presentación de una querella por la eventual ayuda que se habría generado durante la administración de Eduardo Frei Ruiz – Tagle para la liberación del dictador Augusto Pinochet, mientras este se encontraba detenido en Londres.
La querella la presentó la abogada Karinna Fernández, se alude a hechos ocurridos entre 1999 y 2000, luego de la detención de Pinochet con posterioridad a que se generara la solicitud de extradición a España para que respondiera judicialmente por crímenes de lesa humanidad.
Todo esto, en un contexto en que el exasesor de Frei, Cristián Toloza, compartiera antecedentes al investigador británico Philippe Sands, respecto de cómo se manejó esta situación.
De hecho, le reveló que el gobierno incluso redactó un informe para que Pinochet pudiera fingir una enfermedad mental.
Debía decir que había pensado en suicidarse
«Se deduce inequívocamente que, ante la inminente posibilidad de ser juzgado en el marco de la jurisdicción universal, los agentes estatales involucrados en estos hechos desplegaron un esfuerzo coordinado al más alto nivel político para sustraer al dictador de la justicia internacional, y posteriormente nacional”, se lee en la querella.
Incluso, de acuerdo a lo que Toloza reveló en el último libro de Sands, Calle Londres 38, el mencionado dossier tenía aproximadamente 10 donde se “describía cómo debía ‘actuar’ Pinochet».
Específicamente, asegura el medio citado, tenía que decir que había pensado suicidarse, que tenía problemas de memoria, y hablar cosas irracionales y absurdas.
Además, Toloza comentó que incluso se trasladó a Londres con un documento desconocido de la Caravana de la Muerte, donde Pinochet autorizaba expresamente la operación, insumo que se utilizó para convencer al gobierno británico de que al dictador lo procesarían en Chile.

