Este sábado 10 de mayo, coincidiendo con el día de las madres, se realizó la primera visita guiada al Sitio de Memoria Comisaría de Ancud, actividad que estuvo a cargo de la Agrupación de Derechos Humanos PRAIS de Ancud.
Acompañados durante todo el recorrido por un uniformado y varios que desde la distancia observaban y escuchaban, varios integrantes del PRAIS de Ancud y algunos invitados, recorrieron el edificio en donde se les detuvo, interrogó y torturó durante la dictadura, pues según el régimen eran peligrosos.
Aunque el edificio o más bien sus dependencias ya no son las mismas que en la década del 70, aún están los espacios en los que se cometían las atrocidades que llevaron a declarar a la comisaría como sitio de memoria y quienes pasaron por allí las compartieron con los visitantes. “No queremos pasar por los calabozos”, dijeron; “por un asunto de dignidad y respeto por nosotros mismos, no queremos pasar por ellos”, se dijo al iniciar el recorrido.
Así, en un breve recorrido, se habló de los interrogatorios, del uso de electricidad, no precisamente para alumbrar o calefaccionar a los detenidos; en fin, un relato crudo de cómo se puede deshumanizar tanto a una persona, en este caso además por parte de agentes del Estado.
Florencio Hernández
Una de las personas que formó parte de esta visita, del recorrido, fue Florencio Hernández, quien tiene la particularidad de haber sido carabinero y en esa condición haber sido detenido.
Nos cuenta que para él fue fuerte ser parte de esta visita guiada, pues inevitablemente los recuerdos se le agolparon.
“De verdad me sentí mal; yo ahí hice el curso y estuve detenido y ver el gimnasio, el patio en donde nos aporreaban para mí fue fuerte, pues ahí no lo pasé bien, sufrí mucho y fueron bien cabrones con nosotros y me vino el recuerdo de cuando me detuvieron, de cuando el Capitán Gajardo me pegó un cachazo en la cabeza y me desmayé y me sentí mal de haber estado ahí, pues me atropellaron harto”.
En la conversación recuerda además las burlas, y otros vejámenes sufridos a manos de quienes habían sido además sus compañeros de trabajo. “Había un sargento que me decía “así que querías ser carabinero” y siempre me persiguió”.
Como se indicó, esta visita se hizo acompañada siempre por un uniformado y otros que observaban a la distancia, quienes con respeto no intervinieron en los relatos.
Poder contar allí, in situ, como se dice, de las atrocidades cometidas por uniformados y otros tuvo para los asistentes algo de terapéutico, así como un pequeño exorcismo. “Igual fue bueno decirlo ahí adentro y en ese momento me sentí bien”, nos dice Florencio Hernández sobre lo que fue la primera visita guiada de la Agrupación de Derechos Humanos PRAIS a la Comisaría de Ancud.
Con Florencio nos comprometimos a conversar más adelante, pues con él se cumple esta suerte de sueño húmedo de las derechas, en torno a qué pasa con los derechos humanos de los uniformados.
Nos hubiese gustado compartir fotos del recorrido, pero por disposición de Carabineros no se nos permitió hacer imágenes al interior de la comisaría.

