Nadie lo sabía, pero el 15 de Enero de este año viniste a despedirte querido René. Al ritmo lento de las cinco mil vueltas de tres asados al palo de cordero (Sí, son cinco mil vueltas) celebrábamos estar lúcidos, a pesar de la hipertensión, el colesterol, la diabetes y otras bromas que la vida nos jugó con cruel indolencia.
Disfrutamos ese día nuestra fiesta Gracias a la Vida. Estuviste junto a Mario Cárdenas, el poeta del Pueblo de Puerto Montt, que declamó décimas, más a lo humano que lo divino. Lo cierto es que la poesía estuvo al servicio de nuestra compulsión terrenal de dar Gracias a la Vida. Y tú René Droppelmann estuviste brindando un grueso tinto merecedor de toda la poesía de Mario y de toda la poesía de todos los libros de la tierra.
Pero los poetas se equivocan también y ese canto de “Al vino no lo vence ni la muerte”, no es más que un lánguido verso para una zamba junto a la fogata.
La muerte nos vencerá inexorablemente. René esa puerta que cruzaste está semi-cerrada o semi-abierta, y un día más temprano que tarde, la empujaremos, y se apagará la luz.
Y nos abrazaremos.
Saludos te envían Mario, Heriberto, Geno Muñoz. Hasta siempre René, nos harás falta el 15 de Enero de 2026.
PRAIS Ancud
