La Muralla conversó con Heriberto González Nail, conocido hombre de izquierda y ex funcionario del hospital de Ancud, en donde pasó las de quico y caco producto de la persecución y producto también del sistema neoliberal que se apoderó de todo, incluso de la responsabilidad del Estado para sanar a las personas.
De entrada, nos confiesa el orgullo que siente por su apellido materno y no tanto de su apellido paterno, pues dice (entre risas), que hay muchos.
Nos cuenta que el año 1973 ingresó a trabajar al hospital luego de terminar el cuarto medio y un poco apurado por trabajar, pues siendo muy joven tuvo que enfrentar los desafíos de convertirse en padre.
El 75, por razones políticas claro está, lo echaron del hospital, pues Heriberto siempre ha sido un hombre de izquierda y reconocido militante comunista y luego de casi una década, en 1983, postuló a un concurso en el hospital de Ancud. Entre cerca de 100 postulantes sacó el mejor puntaje y sin apelación reingresó a lugar en donde había iniciado su vida laboral, “pero duré tres meses y me volvieron a echar y recién de vuelta a la democracia (1991), haciendo huelga de hambre y otras, conversando con el primer intendente de vuelta la democracia, Rabindranath Quinteros, pude volver y después estuve como cinco años haciendo gestiones y trámites para que se me reconociera como exonerado político y luego también como preso político”.
Se reincorporó a los 40 años como administrativo en el hospital de Ancud, que es donde la mayoría de las vecinas y los vecinos lo conocieron, convirtiéndose en uno de los rostros visibles de un sistema de salud precario, a veces insensible y que además cobraba, pues como él nos cuenta en la entrevista su pega era de recaudador, sí, así como el maldito recaudador de impuestos, el que tenía que cobrar a las familias que acongojadas llegaban con un ser querido buscando sanarlo de sus enfermedades.
“Esa pega fue brutal. Hacía la pega de recaudador, de admisión y en la caja para cobrar y eso era brutal, pues en el hospital no se cobraba y de repente, de la noche a la mañana, llegaron las resoluciones, los instructivos de que se tenía que cobrar a la gente que estaba en FONASA en los tramo C y D y a la gente de las Isapres que habían comenzado a existir”, recuerda.
“Esto fue tremendo, pues tenía que cobrarle al vecino que uno sabía que no tenía lo suficiente y eso fue una tragedia para mí. La gente se enojaba mucho y yo tenía que escuchar todas las puteadas que me echaban y yo me sentía como una persona que entorpecía el fin último de lo que debe ser un sistema de salud, que es ayudar y sanar a las personas con rapidez”, nos confiesa, aunque reconoce que como el humano es un ser de costumbres, finalmente la gente se comenzó a acostumbrar y de a poco asumieron que así eran las reglas del juego, aunque fuesen injustas.
Punto aparte en esta tragedia es lo que sucedió con trabajadores, sobre todo de las salmoneras, recuerda Heriberto González, que a sugerencia de sus empleadores se afiliaron a las isapres y cuando llegaban al hospital tenían que pagar todo, pues mal que mal cuando alguien está complicado de salud no hay otra que la salud pública en Chiloé.
Por ello Heriberto González Nail celebró la determinación del actual gobierno de terminar con el copago en el sistema público de salud, que a su juicio es lo que siempre debió ser.
No alcanzó a recibir a la gente y decirles que la atención en el hospital para todos los de FONASA es gratuita, pues ya estaba jubilado cuando esta política se hizo carne al inicio del mandato del Presidente Boric. “Ningún gobierno anterior se atrevió a terminar con el copago”, nos dijo al respecto.
Como contábamos más arriba Heriberto jubiló, pero lejos de irse para la casa a mirar netflix, ha mantenido una vida social y política activa, sobre todo en la Agrupación de Derechos Humanos PRAIS de Ancud, organización de la cual es el tesorero.
Le siguen inquietando los temas del acceso y oportunidades en el área de la salud pública para la comunidad y ve con buenos ojos lo que puede significar el nuevo hospital de la comuna.
“Es un inmenso edificio y amplio. Yo trabajé en rayos x en el hospital y era una pieza chiquitita y en el nuevo, según nos decían un día que lo fuimos a visitar, van a haber 14 funcionarios y dos radiólogos, y aparatos de última generación y eso es bueno si lo comparamos con que lo que hacíamos en el hospital. Ojalá se terminen las listas de espera y que la gente de la comuna pueda resolver acá sus problemas de salud”, nos dice al final de la entrevista, comprometiéndose a profundizar más adelante en un tema tan importante como la salud.

